En el entorno empresarial actual, la cadena de custodia digital se ha convertido en un elemento fundamental para garantizar que las evidencias electrónicas recopiladas durante una investigación interna o un proceso judicial mantengan su validez legal. Cuando una empresa enfrenta un incidente de seguridad, una fuga de información empresarial o necesita documentar actividades irregulares de empleados, no basta con recopilar datos: es imprescindible hacerlo correctamente para que esas pruebas sean admisibles ante un tribunal.
La ausencia de un protocolo adecuado de preservación de evidencias puede suponer que pruebas cruciales sean desestimadas por un juez, independientemente de lo comprometedoras que sean. Por este motivo, comprender qué es la cadena de custodia digital, cómo implementarla correctamente y por qué requiere la intervención de un perito informático forense resulta esencial para cualquier departamento legal, de recursos humanos o de seguridad corporativa.
Qué es la cadena de custodia digital y por qué es crítica en el ámbito empresarial
La cadena de custodia digital es el proceso documentado y verificable que garantiza la integridad, autenticidad e inalterabilidad de las evidencias electrónicas desde su identificación inicial hasta su presentación en un procedimiento legal. A diferencia de las pruebas físicas tradicionales, las evidencias digitales presentan características únicas que las hacen especialmente vulnerables: pueden ser modificadas sin dejar rastro visible, copiadas infinitas veces, o corromperse por un manejo inadecuado.
En el contexto empresarial, la cadena de custodia digital no solo protege la validez probatoria de las evidencias, sino que también demuestra que la empresa ha actuado con diligencia profesional y respetando los derechos de las personas investigadas.
Cada vez que un empleado accede a un ordenador corporativo sospechoso, cada copia de seguridad que se realiza sin metodología forense, cada análisis «rápido» de un dispositivo móvil sin documentación adecuada, puede estar contaminando evidencias críticas que posteriormente serán inadmisibles. Los tribunales españoles exigen estándares rigurosos de preservación de pruebas electrónicas, y las empresas que no los cumplan verán sus casos debilitados o directamente desestimados.
Elementos fundamentales de una cadena de custodia digital correcta
Para que una cadena de custodia digital sea válida ante un tribunal, debe cumplir con varios requisitos fundamentales que aseguren que las evidencias no han sido alteradas, manipuladas o comprometidas en ningún momento del proceso. Estos elementos son obligatorios tanto en investigaciones internas corporativas como en procedimientos judiciales.
Identificación precisa de las evidencias
El primer paso consiste en identificar y documentar exhaustivamente todas las fuentes de evidencia digital relevantes. Esto incluye ordenadores, servidores, dispositivos móviles, memorias USB, discos duros externos, correos electrónicos, registros de logs, copias de seguridad y cualquier otro soporte que pueda contener información relevante para la investigación.
La identificación debe incluir datos como: modelo y número de serie del dispositivo, capacidad de almacenamiento, estado físico, ubicación donde fue encontrado, persona responsable del equipo, fecha y hora exacta de la identificación, y fotografías detalladas del estado original. Esta documentación inicial es crítica para demostrar que la evidencia recopilada corresponde efectivamente al dispositivo en cuestión.
Preservación mediante técnicas forenses certificadas
Una vez identificadas las evidencias, el siguiente paso es su preservación mediante técnicas de imagen forense. Esto implica crear una copia bit a bit del dispositivo original utilizando herramientas especializadas que generan un hash criptográfico (MD5, SHA-256) que actúa como «huella digital» única e inalterable de los datos.
La imagen forense debe realizarse con bloqueadores de escritura hardware que impidan cualquier modificación accidental del dispositivo original. El proceso completo debe documentarse mediante actas que reflejen: herramientas utilizadas (software y hardware), versiones de los programas, valores hash obtenidos, persona que realiza la imagen, testigos presentes, fecha y hora, y cualquier incidencia durante el proceso.
Es fundamental comprender que encender un ordenador sospechoso o acceder a archivos sin crear previamente una imagen forense puede modificar metadatos, registros de sistema y evidencias clave, invalidando su uso posterior en procedimientos legales. Por este motivo, la intervención inmediata de un perito informático forense es crucial.
Documentación exhaustiva de cada paso
Cada acción realizada sobre las evidencias digitales debe quedar documentada de forma detallada e inequívoca. Esta documentación incluye actas de inicio de actuaciones, formularios de cadena de custodia donde constan todas las personas que han tenido acceso a las evidencias, fechas y horas de cada manipulación, propósito de cada acceso, resultados obtenidos y cualquier observación relevante.
Los formularios de cadena de custodia deben incluir firmas de todas las personas que intervienen en el proceso, creando un registro de trazabilidad completo desde la identificación inicial hasta la presentación final en sede judicial. Esta documentación permite demostrar que las evidencias no han estado en ningún momento sin supervisión o control, y que no ha habido oportunidad de manipulación.
Análisis sobre copias forenses, nunca sobre originales
Un principio fundamental de la informática forense es que el análisis siempre se realiza sobre copias de trabajo, nunca sobre el dispositivo original ni sobre la imagen forense maestra. El dispositivo original debe preservarse en condiciones de seguridad óptimas, mientras que la imagen forense maestra se almacena como copia de seguridad verificada mediante hash.
El análisis se realiza sobre copias de trabajo de la imagen forense, permitiendo que múltiples peritos puedan revisar la misma evidencia sin riesgo de contaminación. Si durante el análisis se produce algún error o corrupción, simplemente se descarta la copia de trabajo y se genera una nueva desde la imagen maestra, cuya integridad puede verificarse en cualquier momento mediante su hash criptográfico.
Errores comunes que invalidan la cadena de custodia digital en empresas
A pesar de la importancia crítica de mantener una cadena de custodia digital adecuada, muchas empresas cometen errores fundamentales que comprometen la validez legal de las evidencias recopiladas. Estos errores suelen derivarse de la urgencia por obtener información o del desconocimiento de los protocolos forenses correctos.
Acceso prematuro a dispositivos sin metodología forense
Uno de los errores más frecuentes y graves ocurre cuando el departamento de IT o de seguridad de la empresa accede directamente a un ordenador o dispositivo móvil sospechoso antes de que un perito informático forense haya creado una imagen del mismo. Este acceso, aunque bienintencionado, modifica inevitablemente metadatos, registros de sistema, fechas de último acceso y puede sobrescribir evidencias eliminadas que aún eran recuperables.
Cada vez que se enciende un ordenador Windows, por ejemplo, se modifican automáticamente cientos de archivos de sistema, se actualizan registros, se escriben logs y se pueden sobrescribir sectores del disco que contenían archivos eliminados. Estos cambios, aunque no se realicen de forma intencionada, alteran irremediablemente el estado original de las evidencias y proporcionan argumentos sólidos a la defensa para cuestionar su validez.
Falta de documentación del proceso de recopilación
Otro error crítico es la ausencia de documentación formal del proceso de identificación, recopilación y preservación de evidencias. Muchas empresas recopilan datos sin elaborar actas, sin registrar quién ha tenido acceso a qué dispositivos, sin documentar las herramientas utilizadas o sin mantener formularios de cadena de custodia.
Esta falta de documentación hace imposible demostrar ante un tribunal que las evidencias presentadas corresponden efectivamente a las originalmente recopiladas y que no han sido manipuladas. Sin una trazabilidad documentada, cualquier abogado defensor puede argumentar que las evidencias carecen de garantías suficientes y solicitar su exclusión del procedimiento.
Ausencia de verificación de integridad mediante hash
La generación de hashes criptográficos (funciones resumen que generan una «huella digital» única de un archivo o dispositivo) es fundamental para demostrar que las evidencias no han sido alteradas. Sin embargo, muchas empresas realizan copias de datos sin calcular y documentar estos valores hash, imposibilitando posteriormente la verificación de integridad.
Sin hashes documentados, no existe forma matemática de demostrar que los datos presentados en juicio son idénticos a los originalmente recopilados. Esta ausencia de verificación de integridad es un punto débil evidente que la defensa puede explotar para cuestionar la fiabilidad de todas las evidencias digitales presentadas.
Cadena de custodia interrumpida o no documentada
Las evidencias digitales deben estar bajo control y supervisión continua desde su recopilación hasta su presentación judicial. Cada vez que cambian de manos, cada traslado, cada almacenamiento, debe quedar registrado con fecha, hora, personas responsables y motivo.
Si existen periodos de tiempo en los que no está claro quién custodiaba las evidencias, dónde estaban almacenadas o quién tenía acceso a ellas, la cadena de custodia se considera interrumpida. Esta interrupción genera dudas razonables sobre la posibilidad de manipulación y puede llevar a la exclusión de las pruebas.
El rol del perito informático forense en la cadena de custodia
La figura del perito informático forense profesional es insustituible para garantizar una cadena de custodia digital válida. A diferencia del personal interno de IT de una empresa, que puede tener conocimientos técnicos sólidos pero carece de formación específica en metodologías forenses y protocolos legales, el perito forense está especializado en la recopilación, preservación y análisis de evidencias digitales con validez probatoria.
El perito informático forense aporta conocimiento especializado en herramientas forenses certificadas, metodologías reconocidas internacionalmente (como las del NIST o ISO 27037), y experiencia en la elaboración de documentación que cumple con los requisitos exigidos por los tribunales. Su intervención desde el inicio del proceso garantiza que cada paso se realice correctamente.
Imparcialidad y credibilidad ante los tribunales
Un aspecto fundamental del perito informático forense es su imparcialidad profesional. Mientras que el personal interno de la empresa puede ser percibido como parte interesada en el resultado de la investigación, el perito forense actúa como un profesional independiente cuya función es establecer los hechos de forma objetiva, sin sesgos.
Esta imparcialidad es crucial para la credibilidad de las evidencias ante un tribunal. Los jueces valoran especialmente que la recopilación y análisis de pruebas digitales haya sido realizada por un profesional independiente con acreditación y experiencia demostrable, en lugar de por personal vinculado directamente a la empresa denunciante.
Capacidad de testificar como experto en procedimientos judiciales
El perito informático forense no solo recopila y analiza evidencias, sino que está preparado para comparecer ante el tribunal como testigo experto y defender su trabajo frente a las objeciones de la parte contraria. Esta capacidad de testificación es fundamental, ya que en muchos casos la validez de las evidencias digitales será cuestionada por la defensa.
El perito debe ser capaz de explicar de forma clara y comprensible para un juez no especializado en tecnología cómo se recopilaron las evidencias, qué metodologías se emplearon, por qué esas técnicas garantizan la integridad de los datos, y cómo se pueden verificar matemáticamente mediante hashes criptográficos. Esta capacidad de comunicación técnico-legal resulta determinante para el éxito del procedimiento.
Casos empresariales donde la cadena de custodia digital es determinante
Existen múltiples situaciones empresariales en las que mantener una cadena de custodia digital correcta resulta absolutamente crítico para los intereses de la organización. Comprender estos escenarios ayuda a las empresas a identificar cuándo deben activar protocolos forenses inmediatamente.
Investigaciones por robo de información confidencial
Cuando una empresa sospecha que un empleado ha extraído información confidencial, secretos comerciales, bases de datos de clientes o propiedad intelectual, la cadena de custodia digital determina si será posible demostrar judicialmente lo ocurrido. Es necesario demostrar qué información se copió, cuándo se realizó la extracción, mediante qué medios (USB, email, cloud), y quién fue el responsable.
La investigación debe documentar accesos a archivos confidenciales, transferencias de datos a dispositivos externos, envíos de correos electrónicos con adjuntos sospechosos, o subidas de información a servicios cloud personales. Todo ello requiere análisis forense de ordenadores corporativos, servidores, sistemas de correo y registros de red, documentando si existe un delito por sustracción de información empresarial de forma que sea admisible legalmente.
Despidos procedentes por conductas graves
Cuando una empresa necesita proceder a un despido disciplinario por causa grave relacionada con conductas como acoso laboral vía mensajería corporativa, uso indebido de recursos informáticos, acceso no autorizado a sistemas, o incumplimientos graves de las políticas de seguridad, debe poder demostrar objetivamente estas conductas.
Si el empleado despedido impugna judicialmente el despido alegando improcedencia, la empresa deberá presentar ante el juzgado de lo social pruebas sólidas e indiscutibles de la conducta sancionada. Sin una cadena de custodia digital correcta, estas pruebas pueden ser cuestionadas o directamente rechazadas, obligando a la empresa a readmitir al trabajador o abonar una indemnización muy superior.
Litigios mercantiles por incumplimientos contractuales
En disputas entre empresas por incumplimientos contractuales, competencia desleal, vulneración de acuerdos de confidencialidad o infracciones de propiedad intelectual, las evidencias digitales (correos electrónicos, contratos digitales, registros de acceso, documentos compartidos) suelen ser determinantes.
La validez de estas evidencias depende completamente de que se haya mantenido una cadena de custodia adecuada. En litigios mercantiles de alto valor económico, es habitual que la parte contraria cuente con peritos informáticos que analizarán exhaustivamente las evidencias presentadas buscando cualquier irregularidad en su recopilación o preservación que permita cuestionar su validez.
Respuesta a incidentes de seguridad con implicaciones legales
Cuando una empresa sufre un ciberataque, una brecha de seguridad con exposición de datos personales, o un incidente de ransomware, no solo debe responder técnicamente para restaurar operaciones, sino que puede enfrentar obligaciones legales de notificación a autoridades (AEPD) y posibles procedimientos judiciales.
En estos casos, mantener una cadena de custodia digital correcta de todas las evidencias relacionadas con el incidente (logs de sistemas comprometidos, muestras de malware, comunicaciones con atacantes, registros de accesos no autorizados) es fundamental tanto para cumplir con las obligaciones del RGPD como para posibles acciones legales posteriores contra los responsables.
Protocolo recomendado para empresas ante la necesidad de recopilar evidencias digitales
Cuando una empresa identifica una situación que puede requerir la recopilación de evidencias digitales, es fundamental seguir un protocolo estructurado que minimice los riesgos de contaminación y garantice la validez probatoria. Este protocolo debe estar documentado en las políticas internas de la organización y ser conocido por los responsables de seguridad, IT, legal y recursos humanos.
Paso 1: Detección y aislamiento inmediato
En cuanto se detecta una posible conducta irregular, incidente de seguridad o situación que pueda requerir evidencias digitales, lo primero es aislar los dispositivos y sistemas afectados para evitar que se sigan produciendo cambios. Esto no significa apagarlos precipitadamente (lo cual puede causar pérdida de evidencias en memoria RAM), sino impedir que usuarios continúen accediendo a ellos.
Si es un ordenador encendido, debe fotografiarse la pantalla, documentar los programas en ejecución, y en casos de memoria volátil crítica, realizar una captura de RAM antes de cualquier otra acción. Si está apagado, debe mantenerse así y etiquetarse claramente indicando que es evidencia potencial que no debe ser manipulada.
Paso 2: Contacto inmediato con perito informático forense
El siguiente paso crucial es contactar inmediatamente con un perito informático forense profesional antes de realizar cualquier otra acción sobre los dispositivos. Muchas empresas cometen el error de intentar «echar un vistazo rápido» para valorar la gravedad de la situación, pero este acceso prematuro puede invalidar evidencias críticas.
El perito forense evaluará la situación, determinará qué evidencias son relevantes, establecerá el orden de volatilidad (qué debe preservarse primero), y coordinará con el personal interno para ejecutar la recopilación de forma metodológicamente correcta. Esta intervención temprana es fundamental para el éxito de cualquier procedimiento legal posterior.
Paso 3: Documentación fotográfica y acta de inicio
Antes de manipular cualquier dispositivo, debe realizarse una documentación fotográfica exhaustiva del estado original: posición del dispositivo, cables conectados, pantallas visibles, estado de luces indicadoras, periféricos conectados, documentos o notas cercanas.
Simultáneamente, se debe elaborar un acta de inicio de actuaciones donde consten: fecha y hora exacta, personas presentes, motivo de la intervención, dispositivos identificados, condiciones de los hallazgos, y cualquier circunstancia relevante. Este documento debe ser firmado por todos los presentes y marca formalmente el inicio de la cadena de custodia.
Paso 4: Creación de imágenes forenses certificadas
El perito informático forense procederá a crear imágenes forenses bit a bit de todos los dispositivos relevantes utilizando bloqueadores de escritura hardware y herramientas forenses certificadas. Durante este proceso se generan y documentan los valores hash que certifican la integridad de las copias.
Todo el proceso de creación de imágenes debe quedar documentado mediante formularios específicos que incluyan: hardware y software utilizados, valores hash obtenidos (MD5, SHA-256), tamaño de las imágenes, tiempo empleado, incidencias surgidas, y firma del responsable técnico. Los dispositivos originales se precintarán y almacenarán en lugar seguro sin volver a ser accedidos.
Paso 5: Análisis forense y elaboración de informe pericial
El análisis forense se realiza sobre copias de trabajo generadas desde las imágenes forenses maestras. El perito buscará evidencias relevantes según los objetivos de la investigación: documentos eliminados, historiales de navegación, correos electrónicos, transferencias de archivos, accesos a sistemas, instalación de software no autorizado, etcétera.
El resultado del análisis se plasma en un informe pericial técnico-legal que documenta metodología empleada, hallazgos encontrados, interpretación de las evidencias, y conclusiones. Este informe debe estar redactado de forma comprensible para un juez no especializado en tecnología, incluyendo capturas de pantalla, explicaciones técnicas accesibles y referencias a la cadena de custodia que garantiza la validez de todo lo presentado.
Marco legal español sobre evidencias digitales y cadena de custodia
En España, la admisibilidad de las evidencias digitales en procedimientos judiciales está regulada por diversas normativas que establecen requisitos específicos sobre su obtención, preservación y presentación. Comprender este marco legal ayuda a las empresas a dimensionar la importancia de mantener protocolos forenses correctos.
Ley de Enjuiciamiento Criminal y evidencias electrónicas
La Ley de Enjuiciamiento Criminal española ha sido adaptada para regular específicamente la obtención de evidencias electrónicas. El artículo 588 sexies establece que las autoridades pueden ordenar la obtención de datos informáticos y que estos deben ser conservados manteniendo su integridad y autenticidad.
Aunque esta normativa se refiere principalmente a investigaciones judiciales dirigidas por fiscalía o jueces de instrucción, establece principios aplicables también a investigaciones privadas empresariales: las evidencias digitales deben recopilarse garantizando que no han sido alteradas y que su autenticidad puede ser verificada mediante métodos técnicos reconocidos.
Normativa ISO/IEC 27037 sobre gestión de evidencias digitales
A nivel internacional, la norma ISO/IEC 27037:2012 establece directrices para la identificación, recolección, adquisición y preservación de evidencias digitales. Aunque no es obligatoria legalmente en España, es ampliamente reconocida por los tribunales como estándar de buenas prácticas en informática forense.
Los peritos informáticos forenses profesionales aplican estas directrices internacionales en su trabajo diario, lo que proporciona un respaldo metodológico sólido ante posibles cuestionamientos en sede judicial. Seguir estándares reconocidos internacionalmente demuestra que la empresa ha actuado con la máxima diligencia profesional en la preservación de evidencias.
Jurisprudencia relevante sobre validez de pruebas digitales
Los tribunales españoles han establecido a través de diversas sentencias criterios claros sobre cuándo las evidencias digitales son admisibles. La jurisprudencia exige que las pruebas electrónicas cumplan con los principios de autenticidad, integridad y fiabilidad, y que su obtención no haya vulnerado derechos fundamentales.
Sentencias del Tribunal Supremo han rechazado evidencias digitales cuando no se ha podido acreditar su cadena de custodia, cuando han sido obtenidas mediante accesos no autorizados a sistemas, o cuando existe posibilidad de que hayan sido manipuladas. Esta jurisprudencia refuerza la necesidad de que las empresas mantengan protocolos forenses rigurosos si desean que sus evidencias sean efectivamente útiles en procedimientos judiciales.
Inversión en cadena de custodia digital: Un seguro legal para la empresa
Muchas empresas perciben la correcta implementación de una cadena de custodia digital como un coste adicional o una complicación burocrática innecesaria. Sin embargo, la realidad es que representa una inversión estratégica en protección legal que puede marcar la diferencia entre ganar o perder un litigio millonario, entre poder despedir procedentemente a un empleado problemático o tener que readmitirlo, entre demostrar un robo de información o carecer de pruebas válidas.
El coste de contratar un perito informático forense desde el inicio de una investigación es insignificante comparado con las consecuencias de presentar evidencias inadmisibles ante un tribunal. Una investigación mal ejecutada no solo pierde valor probatorio, sino que puede generar responsabilidades adicionales para la empresa si se ha vulnerado la privacidad de empleados o se han obtenido evidencias de forma ilegal.
Las empresas que implementan protocolos claros de cadena de custodia digital, forman a sus equipos de seguridad y legal en cuándo activarlos, y mantienen relaciones establecidas con peritos informáticos forenses de confianza, están significativamente mejor preparadas para enfrentar situaciones críticas con garantías de éxito legal.
Conclusión: La cadena de custodia digital como pilar de la seguridad jurídica empresarial
La cadena de custodia digital no es un tecnicismo opcional ni una formalidad burocrática prescindible: es el pilar fundamental que sostiene la validez legal de las evidencias electrónicas en el entorno empresarial actual. En un contexto donde prácticamente toda la actividad corporativa deja rastros digitales, saber preservar correctamente estas evidencias determina la capacidad de la empresa para defenderse legalmente, sancionar conductas irregulares, proteger su propiedad intelectual y hacer valer sus derechos ante los tribunales.
Los errores más comunes en la gestión de evidencias digitales –acceso prematuro a dispositivos, falta de documentación, ausencia de verificación de integridad, cadenas de custodia interrumpidas– son completamente evitables mediante la intervención temprana de un perito informático forense profesional. La diferencia entre una investigación exitosa y un fracaso probatorio reside frecuentemente en la decisión de contactar con un especialista antes de tocar nada, en lugar de intentar gestionar internamente una situación compleja con consecuencias legales.
Las empresas que integran protocolos forenses rigurosos en sus planes de respuesta ante incidentes, que forman a sus responsables en cuándo y cómo activar estos procedimientos, y que mantienen relaciones de confianza con peritos informáticos forenses especializados, disponen de una ventaja competitiva crucial: la capacidad de convertir información digital en evidencias legalmente válidas que respalden sus intereses corporativos ante cualquier procedimiento judicial o investigación interna.
Preguntas Frecuentes sobre la cadena de custodia digital
¿Qué es la cadena de custodia digital y por qué es importante para las empresas?
La cadena de custodia digital es el proceso documentado que garantiza la integridad, autenticidad e inalterabilidad de las evidencias electrónicas desde su identificación hasta su presentación en procedimientos legales. Es fundamental para empresas porque sin una cadena de custodia correcta, las evidencias digitales pueden ser declaradas inadmisibles por un tribunal, independientemente de lo comprometedoras que sean, dejando a la empresa sin capacidad de demostrar incidentes, fraudes o conductas irregulares.
¿Puede el departamento de IT de mi empresa recopilar evidencias digitales internamente?
Aunque el departamento de IT pueda tener conocimientos técnicos sólidos, carece de la formación específica en metodologías forenses y protocolos legales necesarios para garantizar la validez probatoria de las evidencias. El acceso a dispositivos sin crear previamente imágenes forenses, la falta de documentación adecuada o el uso de herramientas no certificadas puede invalidar completamente las pruebas. Es imprescindible contar con un perito informático forense profesional desde el inicio.
¿Qué errores comunes invalidan la cadena de custodia digital?
Los errores más frecuentes incluyen: acceder a dispositivos sospechosos antes de crear una imagen forense (lo que modifica metadatos y evidencias), falta de documentación exhaustiva del proceso de recopilación, ausencia de verificación de integridad mediante hashes criptográficos, cadena de custodia interrumpida sin registro de quién custodiaba las evidencias en todo momento, y realizar análisis sobre dispositivos originales en lugar de sobre copias forenses certificadas.
¿En qué situaciones empresariales es crítica la cadena de custodia digital?
Es crítica en investigaciones por robo de información confidencial o secretos comerciales, despidos disciplinarios que puedan ser impugnados judicialmente y requieran demostrar conductas graves con pruebas electrónicas, litigios mercantiles por incumplimientos contractuales o competencia desleal donde las evidencias digitales sean determinantes, y respuesta a incidentes de seguridad con obligaciones legales de notificación a autoridades como la AEPD.
¿Qué debe hacer una empresa al detectar una situación que requiere evidencias digitales?
El protocolo recomendado incluye: aislar inmediatamente los dispositivos afectados sin apagarlos precipitadamente, contactar de inmediato con un perito informático forense antes de realizar cualquier acceso a los sistemas, realizar documentación fotográfica exhaustiva del estado original y elaborar acta de inicio de actuaciones, crear imágenes forenses bit a bit utilizando bloqueadores de escritura y herramientas certificadas, y preservar los dispositivos originales precintados mientras el análisis se realiza sobre copias de trabajo.